Radio Kumbe Colombia

Por: Lauren Ortíz (Twitter: @LaurenOrtizR)

Si hay una palabra que define a Santiago Silva es la galantería, ¡Por los dioses! Él ve una mujer, en especial a una mujer negra y sale disparado a recitarle uno de sus poemas. Es que no le habíamos contado, el hombre es tremendo poeta, pero no de esos poetas que se refugian entre las paredes de un estudio a esperar que las horas de inspiración le toquen la puerta como un extraño que le visita de vez en cuando y a veces, le trae un obsequio.

Oiga usted eso, para nada. A Santiago, también llamado el Moncho el poeta de La Tola, le sobrevienen las palabras cuando queda embelesado con la sonrisa de una mujer, evocando un abrazo de su mamá, envichado del recuerdo de las fiestas patronales de La Tola o para felicitarle justo el día de tu santo. Le brota un poema de la lengua a cualquier fecha y hora, así que agárrense porque cuando pronuncia la primera palabra, la cautivada es una con una sonrisa que resume las carcajadas de una noche echando cuentos con las amistades en la esquina del barrio.

Compruébalo con La imagen que no se ha podido borrar

¿Cómo hace Santiago para memorizar su poemario? No se sabe, pero una cosa sí está clara: para mantener frescos 60 poemas (de su autoría), solo hay una explicación que el mismo Santiago cuenta y es que él no escribe poemas, él los hace. Entonces no hay cuaderno ni bolígrafo debajo del brazo de Santiago, porque su memoria es su papel y su bolígrafo son las letras inquietas que le atinan al sentir de Moncho, el poeta de la Tola.
¡Vaya memoria! Desde los 14 años, Santiago se dedica a reconstruir piezas de la vida en su mente. Aunque su empleo formal es ser constructor en el centro de Cali, donde vive hace 30 años, también se gana sus pesos con las letras porque recita en fiestas, bautizos, corrinches, bodas y donde le digan. Eso sí, siempre con sus gafas oscuras. Si le quieren grabar o escuchar, él luce sus lentes y no se les quita hasta que dio el último suspiro y finalizó el poema. Ojo, no es que Santiago le deba a alguien, sino que es su impronta: el propio caché.

A propósito de que el no debe, no teme, Santiago compuso El que no debe:
https://ruclip.com/video/TMl6UHrpHdA/el-que-no-debe.html

Muy bien dice el dicho: hijo de tigre sale pintado y Santiago salió bien pintado de la coquetería y gusto por la poesía de su papá. Aunque no se acuerda de los poemas de su papá, sabe que el legado de la poesía no se borra ni de él ni de su hermano.

Para Moncho, el poeta de La Tola, todo tiempo es buen momento para continuar con el legado. Por eso, ya sea que esté en el taller, en la calle, de vacaciones o en casa, aprovecha la situación y empieza a declamar. Siempre y cuando le escuchen entonar su canción, a Santiago no le importa recorrer el mundo en carro, bus, tren o hasta en un avión de papel.
De La Tola, Nariño pa’l mundo. Despégala, El avión de papel:
https://ruclip.com/video/rdxy_wfbX34/el-avion-de-papel.html

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